lunes, 6 de febrero de 2012

LÍRICA TRADICIONAL: EL ROMANCERO


Los romances son composiciones literarias de carácter popular de las que tenemos testimonios escritos en castellano del siglo XV, pero que ya se transmitían oralmente cantadas desde siglos atrás. A la recopilación de romances surgidos hasta el siglo XVI se le llama Romancero Viejo.



Según el tema que desarrollen, los romances suelen clasificarse en cuatro grupos: de tema épico castellano (el rey don Rodrigo, los infantes de Lara, Fernán González, el Cid Campeador...), de tema épico francés (Carlomagno, Roldán, la batalla de Roncesvalles...), fronterizos y moriscos (narran luchas entre reinos moros y cristianos), y novelescos y líricos (basados en temas mitológicos, históricos y de ficción, o bien expresión de sentimientos como el amor, la muerte, el dolor por la ausencia del amado, etc.).



En cuanto a la métrica, se trata de composiciones poéticas formadas por un número indefinido de versos octosílabos con rima asonante en los pares, mientras que los versos impares quedan libres.

Algunos de los recursos literarios más comunes son el uso de símbolos, las repeticiones, las enumeraciones, las antítesis, el uso de fórmulas y epítetos épicos, diálogos, finales trágicos, llamadas al oyente y sencillez sintáctica.

El siguiente vídeo nos ofrece una muestra leal de transmisión oral del romancero tradicional:


Algunos romances que podéis leer:



2 comentarios:

Inma Sempere dijo...

Pilar, el romance 'Las señas del esposo' me ha parecido algo lioso, ¿el hombre con el que habla la mujer es su marido y lo que le está contando al principio es mentira? ¿o su marido está muerto y el hombre con el que está hablando quiere que sea su novia? Es que los últimos cuatro versos me han puesto en duda:
-No os metáis monja, señora, pues que hacerlo no podéis, que vuestro marido amado delante de vos lo tenéis.

Aprendo lengua dijo...

Efectivamente, es el marido que regresa después de mucho tiempo y pone a prueba a su mujer diciéndole que su marido ha muerto, que tenía una enamorada y que si quiere tener relación con otro hombre. Aunque parezca algo machista visto desde hoy en día, es una prueba de amor y fidelidad de la mujer al marido aun creyéndolo muerto.