sábado, 20 de febrero de 2010

Elogio de la prensa impresa


TRIBUNA: GUSTAVO MARTÍN GARZO

Elogio de la prensa impresa

Un periódico es el relato polifónico de un pueblo entero, y un pueblo que se atreve a hablar de lo que le pasa está a salvo de la intolerancia y la locura. El periódico es uno de esos dones de que hablaba Borges.

GUSTAVO MARTÍN GARZO

El País, domingo 14 de febrero de 2010

No son buenos tiempos para la prensa impresa. La crisis de la publicidad y el auge de los soportes digitales han restado protagonismo a esos periódicos en papel que solemos leer a la hora del desayuno y cuyas ventas disminuyen cada día.

Luis Mateo Díez escribió un relato sobre uno de sus maestros de infancia. Era un hombre afable y generoso que un día se fue del pueblo sin explicar la razón. Al acudir temprano a la escuela, los niños se encontraron un regalo de despedida. El maestro se había pasado la noche dibujando para ellos, con tizas de colores, el pueblo en que vivían. Y así pudieron ver los campos, las montañas, el río, las casas y la iglesia, es decir, todos los lugares que conocían y amaban, a una luz nueva, la luz que nacía del milagro de la representación.

Los buenos periodistas son como ese maestro. Se pasan la noche encerrados en sus redacciones, para que podamos ver al levantarnos la imagen del lugar en que vivimos. Y así nos ayudan a comprenderlo y a tener una mirada atenta y crítica sobre él. Es decir, transforman nuestro mundo en palabras, lo que es lo mismo que decir en una figura de nuestras cavilaciones.

Los periódicos no han dejado de empeñarse en esta labor desde su fundación. Así, sobre el mundo real, en el que estamos, han ido levantando ese otro mundo verbal que es el territorio de nuestros pensamientos y de nuestra memoria. Detrás de tal esfuerzo hay incontables noches en vela.

Cuesta imaginar cómo sería nuestra vida sin periódicos; cómo habrían sido, por ejemplo, las épocas oscuras de nuestra historia reciente sin su ayuda. Sin la ayuda, sobre todo, de los que supieron mantener su fe en la razón, en la libertad personal y en los valores democráticos. Pues eso deben ser los periódicos: compañeros leales, discretos y sensatos a los que acudir cada mañana no tanto para encontrar justificación a nuestras ideas o alimentar nuestros rencores, sino para relativizar nuestra verdad. Pues un periódico es, por encima de todo, un espacio de racionalidad y entendimiento, un espacio de encuentro con los demás. [...]

Eso nos dicen los periódicos: que debemos hablar a las cosas y las criaturas del mundo. Hablar a las víctimas de los desastres y las injusticias, hablar con los científicos y los mercaderes, con los niños, los ancianos y los artistas. Hablar con las fuentes, los ríos y los animales. Y así hacer brotar esas llamas que nos consuelen de nuestras penalidades, nos acompañen y nos ayuden a vivir.

Jorge Luis Borges escribió un poema para agradecer los dones que había recibido en su paso por este mundo. Daba las gracias por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises; por el último día de Sócrates; por aquel sueño del Islam que abarcó mil y una noches; por las rayas del tigre; por el lenguaje, que puede simular la sabiduría; por el amor, que nos deja ver a los otros como los ve la divinidad. Me atrevo a decir que ninguno de nosotros se olvidaría de incluir en esa lista el periódico que sigue llegando puntualmente a sus manos cada mañana.

Gustavo Martín Garzo es escritor.

2 comentarios:

Cuarentañera dijo...

Me gusta leer, hasta los anuncios si estan bien, lo triste es que he ido abandonando los peródicos por sus contenidos actules. Morbo,corrupción política, insultos para el bando contrario...etc. Me encanta ese domingo en el bar del pueblo con un buen articulo de opinión que daba paso a una buena tertulia.
Enhora buena por el blog

Aprendo lengua dijo...

Gracias, un saludo.